"Es una nueva era para la carnes rojas; no es un boom pasajero"

Volver
  • Ganadería

  • "Es una nueva era para la carnes rojas; no es un boom pasajero"

  • El analista argentino Víctor Tonelli, aseguró que la realidad de la carne vacuna “no es un boom”, y estimó que “durará cinco, ocho o diez años”

    En el marco del ciclo de charlas “Pasturas en acción”, organizado por la firma Agrocentro, el analista argentino Víctor Tonelli, brindo su visión del comportamiento actual del mercado cárnico, donde planteó que la coyuntura actual no debe confundirse con una mejora temporal de precios, sino con un cambio estructural en el consumo global de proteínas. Según el experto, el dinamismo que hoy exhibe el sector es la respuesta directa a una demanda que parece no tener techo, impulsada por cambios demográficos y una revalorización nutricional de la carne roja en los países desarrollados y emergentes.Tonelli señaló que el mundo atraviesa un fenómeno sin precedentes en la comercialización de alimentos. Durante su presentación frente a los productores dijo que “en realidad es algo extraordinario lo que está pasando en un mundo que se está llevando puesto toda la carne disponible y un poco más, desde nuestra mirada, desde nuestro lugar, esto es un cambio de paradigma global”.Esta demanda insaciable, se apoya en dos grandes pilares que han modificado el mapa del comercio cárnico en la última década. El primero de ellos se vincula con la mejora del poder adquisitivo en regiones que históricamente basaban su dieta en proteínas más económicas como la carne de ave o de cerdo, pero que hoy exigen carne vacuna, como lo son los países asiáticos.El segundo pilar, y quizás el más sorprendente para los analistas tradicionales, es el cambio en la percepción de los consumidores más jóvenes. Tonelli señaló que existe una revalorización de la proteína animal, impulsada por una nueva conciencia sobre la salud humana y el rendimiento físico.“La revalorización de las proteínas animal, sobre todo por parte de gente más joven que nota que la proteína animal le da mejor estado físico y más masa muscular, ha sido revolucionaria. Incluso modificó la guía dietética de los Estados Unidos. Los jóvenes se los llevan puesto; estas dos tendencias han crecido en tal magnitud que no hay forma de que la producción del mundo pueda abastecer ese crecimiento de demanda”.A pesar de que en el último año se ha hablado de una desaceleración en el gigante asiático, Tonelli afirmó que China sigue siendo la gran aspiradora de carne del planeta. El año pasado, este mercado importó volúmenes récord, alcanzando cerca de 3.800.000 de toneladas totales. Desde su punto de vista, el inicio de cuotas anunciado a comienzos de este año, está lejos de ser un desinterés por carne vacuna, y será un gran desafío logístico para los proveedores del gigante asiático. En este sentido, no descartó que, a mediados de año, China, comience a a hablar de cuotas especiales, para poder abastecerse de carne vacuna.En ese sistema de cuotificación de China, los países del Río de la Plata y Nueva Zelanda se han visto favorecidos, mientras que otros jugadores de peso como Brasil, Australia y Estados Unidos han recibido cuotas menores a su capacidad productiva. Para Tonelli, esta situación generará una presión alcista en los precios internos de China, ya que Brasil dejaría de suministrar 500.000 toneladas.Esta restricción de oferta ya está impactando en los valores de mercado. El analista informó que, tras conocerse las salvaguardas, los precios de los productos comprados por China subieron entre un 15% y un 25% en solo un mes y medio. Para un país con una inflación anual del 3%, estos incrementos de precios que son considerados extraordinarios.En este contexto, Tonelli no descarta que el gobierno chino deba flexibilizar sus medidas en el corto plazo, pensando en novedades en este sentido, para mediados de año. “China va a volver a importar igual o más y probablemente, a lo mejor en el segundo semestre, abre cuotas especiales, porque pagar 55% de arancel con producto puesto en China se hace muy difícil de competir. Hasta a Brasil se le haría difícil sostener ese ritmo con semejante carga impositiva”.La reciente habilitación de una cuota especial de Estados Unidos a Argentina, le abre al vecino país, la posibilidad de colocar 80.000 toneladas adicionales representa un beneficio significativo, aunque Tonelli aclara que no se debe sobrestimar su impacto en el mercado global. Dado que Estados Unidos importa anualmente unos 2.500.000 de toneladas, este nuevo cupo apenas representa el 2% de su mercado, por lo que no alterará los equilibrios de precios para otros exportadores como Uruguay.El analista precisó que el foco de esta cuota seguirá siendo la carne manufactura, específicamente cortes magros para procesamiento, lo que se conoce técnicamente como 90 cl u 85 cl. “Argentina seguramente va a dejar esas 80.000 toneladas para carne manufactura y las otras 20.000 para cortes de valor, y ahí le va a dar bien el promedio de rentabilidad. No va a ser un volumen para cortes de alto valor en su totalidad, sino que el fuerte será la industria de las hamburguesas y procesados, lo que mejora la competitividad de toda la cadena”.Al evaluar la posición de Uruguay en este complejo tablero de ajedrez internacional, Tonelli elogió la trayectoria del país en las últimas dos décadas. Uruguay es visto como un líder en el Mercosur gracias a su estatus sanitario y su capacidad para generar confianza en los mercados más exigentes. El hecho de haber accedido a plazas como Japón y Corea, manteniendo la vacunación contra la fiebre aftosa, es calificado por el analista como un logro “fantástico”.“Uruguay está fantástico, pero si tuviera que decir algo diría: más foco en la calidad. Somos los únicos dos países en el mundo capaces de aprovechar lo que Australia y Estados Unidos no van a poder cumplir en términos de calidad. Cuando digo calidad, digo marmoreo y trazabilidad; el mundo cada vez quiere más certezas, más auditorías y más información, y ahí el ‘más o menos’ ya no funciona” afirmó el analista.Para Tonelli, la fortaleza uruguaya reside en su sistema de información y seguimiento del producto, aunque insiste en que el productor debe entender que la transparencia total es el único camino. La demanda de información sobre residuos en carne y procesos productivos es una tendencia irreversible. En este sentido, instó a los actores del sector a no bajar la guardia y a seguir perfeccionando los mecanismos de auditoría y trazabilidad que han colocado al país en la punta del mercado mundial.Un punto clave en la estrategia de Uruguay, ha sido dejar la china-dependencia de años anteriores. Tonelli valoró el esfuerzo realizado por el gobierno y los productores uruguayos para diversificar sus destinos de exportación, mirando con atención hacia el sudeste asiático, con países como Indonesia y Filipinas como objetivos prioritarios. Brasil ya ha mostrado el camino de la diversificación, y Uruguay ha comenzado a recorrerlo con fuerza desde el año pasado, lo que le otorga una mayor resiliencia ante posibles vaivenes en la economía china.“Me parece que el esfuerzo que deben hacer tanto los productores como las entidades de productores como el propio gobierno juntos, es ir a abrir nuevos mercados, nuevas oportunidades en Indonesia o Filipinas; ustedes ya arrancaron muy fuerte el año pasado a dejar de ser chino-dependientes” dijo Tonelli.Respecto a las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea, Tonelli se mostró optimista sobre la viabilidad y celeridad de los acuerdos, a pesar de las resistencias históricas de los productores europeos. La necesidad de proteína de calidad en Europa es un motor que terminará derribando las barreras políticas. Según su análisis, una vez que las sanciones legislativas avancen en los parlamentos del Mercosur, la presión sobre Bruselas será ineludible.Sobre el posible impacto de las salvaguardas anunciadas por algunos países europeos, tras la firma del acuerdo entre las partes en Paraguay, dijo: “a esta altura de mi vida digo que cuando hay necesidad, todo tiene cara de hereje. Europa necesita carne y el mundo necesita carne; hay pocos lugares que puedan ofrecer calidad. Sigamos manejando tranquilos por la ruta, no nos comamos los radares que vamos bien. Esto recién arranca, para mí es una era, no es un boom pasajero”, dijo el analista Víctor Tonelli.“No nos comamos los radares, vamos bien, es una nueva era”El exceptisismo de los productores ante esta secuencia alcista de los precios, radica en la posibilidad de que ocurra, lo ya acontecido en 2021-2022, donde los precios cayeron abruptamente en el país. En este sentido, Tonelli explicó que la gran diferencia entre ambos períodos, es que en aquel entonces el mercado sufrió una caída abrupta porque el crecimiento estaba motorizado casi únicamente por China, que al quedarse sin stock “rompió todos los relojes”. Sin embargo, el escenario actual es cualitativamente distinto. “Ahora es el mundo. No es China, es China, es Estados Unidos, es el sudeste asiático, Medio Oriente, Golfo arábigo, etcétera. Yo creo que en esto Brasil nos ha mostrado un camino de diversificación. Hay que ir a otros mercados. Ustedes ya arrancaron muy fuerte el año pasado a dejar de ser chino-dependientes. Me parece que el esfuerzo que deben hacer tanto los productores como las entidades de productores como el propio gobierno juntos, es ir a abrir nuevos mercados y nuevas oportunidades en Indonesia o Filipinas” indicó.Esta diversificación de compradores es lo que otorga seguridad a los analistas para hablar de una “nueva era” en lugar de un simple boom pasajero. Para Tonelli, salvo que se presente un evento disruptivo de escala global, no existen argumentos técnicos para prever un retroceso en el corto o mediano plazo. El experto dijo que un “cisne negro”, haciendo referencia a imprevistos de magnitud como lo fue la pandemia del COVID-19 hace cinco años, sería la única amenaza real para este proceso.En su cierre, Tonelli proyecto la duración de esta coyuntura favorable entre cinco y diez años, instando a los productores a ver más allá de la próxima zafra. Su diagnóstico es que el cambio en los hábitos de consumo y la revalorización de la proteína animal han generado un desbalance estructural donde la oferta no alcanza a cubrir la demanda.“No nos comamos los radares, que vamos bien, es una nueva era que durará cinco, ocho o diez años si no aparece un cisne negro. No es un proceso que termina el año que viene. Estamos ante una nueva era impulsada por un mundo que ha cambiado sus hábitos y sus prioridades alimentarias, y la región está en una posición inmejorable para capitalizarlo”, afirmó el analista argentino.

  • 2026-02-15T07:00:00

  • rurales.elpais.com.uy