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Los fenómenos meteorológicos extremos podrían reducir el PBI de los países. Para evitarlo, las infraestructuras resilientes están diseñadas para garantizar la continuidad de la sociedad frente a riesgos climáticos crecientes.
Montevideo | | Los fenómenos adversos generados en la naturaleza, que impactan en la vida de las personas y las infraestructuras no son un fenómeno nuevo ni aislado. Los eventos climáticos desafiantes siempre existieron y continúan haciéndolo ahora. Lo que pasa es que ahora quizá se registren con más frecuencia y todos estamos enterados en tiempo real de lo que sucede en otras partes del mundo asumiendo una mayor conciencia al respecto. Uno de los fenómenos de mayor impacto que hubo en Uruguay fueron las que muchos veteranos recordarán como un acontecimiento único en el país, que obligó al desplazamiento de 45.000 personas, un récord. Más acá en el tiempo las amenazas de la naturaleza se han expresado de forma más frecuente, tanto que podríamos hacer un listado año a año de temporales que causan pérdidas de todo tipo. En la un ciclón extratropical golpeó violentamente el sur del país causando la muerte de diez personas y daños materiales importantes. Otro hecho muy recordado ocurrió casi dos años después, en , el que obligó a evacuar a 12.000 personas de Durazno, Soriano y Treinta y Tres. Durazno sufrió el mayor desastre de ese tipo en su historia con el crecimiento del río Yi que afectó al 20% de la población de ese departamento, según información oficial. Se podría seguir enumerando casos, pero uno que no puede omitirse por la magnitud de su impacto es el causando pérdidas humanas y materiales de magnitud. El banco español BBVA ha difundido en su página web una nota que pone sobre la mesa las , en la cual se dedica a explicar cómo obras adaptadas a los desafíos de la naturaleza pueden asegurar servicios básicos y competitividad futura. El siguiente es el artículo de BBVA. La resiliencia climática implica la capacidad de los sistemas sociales, económicos y ambientales para gestionar los impactos del clima, minimizar daños y recuperar funciones esenciales. Hoy en día, resulta clave ante vectores de presión y transformación como el cambio climático, la urbanización acelerada y la transición energética. El avance del calentamiento global ya afecta a activos físicos y cadenas de suministro, por lo que no se trata de un riesgo lejano. En este contexto, de forma inaceptable. Según un informe de la Comisión Europea sobre financiación para la resiliencia climática, Por ello, mejorar e invertir en infraestructuras resilientes otorga una mayor competitividad económica de cara a los cambios que provoque el cambio climático en el mundo, y, más concretamente, en la economía. No solo es una cuestión técnica, sino que es cada vez más un elemento más crítico para la competitividad económica. INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES VS. ROBUSTAS: PRINCIPALES DIFERENCIAS. Es habitual confundir robustez con resiliencia, pero representan enfoques distintos ante el riesgo de que le suceda algo a una infraestructura. La robustez busca mantener un equilibrio estático, mientras que la resiliencia contempla los sistemas como entes dinámicos que evolucionan y aprenden de su respuesta ante una crisis. Así, las infraestructuras resilientes tienen procesos de preparación y capacidad de transformación para volver a operar con rapidez. Como explica Elvira Calvo, responsable de Transformación Sostenible del Negocio de BBVA, y Pilar Más, economista principal de BBVA Research, “En Europa, el capital privado encuentra oportunidades en la resiliencia de infraestructuras y sistemas energéticos, la agroindustria y el agua, junto con el creciente papel del sector asegurador en la gestión del riesgo climático. Este patrón se replica, con matices, en otros mercados a nivel global”, aseguran. ¿QUÉ ESTÁNDARES DEFINEN UNA INFRAESTRUCTURA RESILIENTE? NORMATIVAS Y MÉTRICAS CLAVE. El informe de la Comisión Europea citado con anterioridad señala la importancia de crear métricas estandarizadas para evaluar el rendimiento de los activos. En este ámbito, las normas ISO (como la ISO 14090 sobre adaptación al cambio climático) y los estándares de la oficina técnica de la Comisión Europea son referencias que garantizan que las inversiones sean comparables y transparentes. Además, el uso de taxonomías, como la taxonomía de resiliencia de la Climate Bonds Initiative, ayuda a los inversores a identificar qué proyectos cumplen realmente con los criterios de adaptación. Otros criterios a tener en cuenta son los que refleja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de Naciones Unidas en su investigación. Dividen los criterios de medición en dos grupos, uno anterior a las infraestructuras y uno posterior para determinar cómo han respondido a desastres climáticos: Aunque medir esa resiliencia de las infraestructuras supone un desafío en construcción, la combinación de los distintos indicadores permite establecer un marco muy sólido para entender varios aspectos, que van desde cómo sobreviven estas redes a los impactos climáticos hasta cómo evolucionan para afrontar un futuro incierto. ¿POR QUÉ INVERTIR EN INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES REDUCE RIESGOS ECONÓMICOS? , no debe entenderse como un gasto defensivo. Como estima el informe de la Comisión Europea, en lugares como Estados Unidos, Los se dividen en el llamado triple dividendo: protección directa de activos y reducción de reparaciones costosas. estimulación de la innovación y mejora de la eficiencia operativa. cohesión comunitaria y protección de ecosistemas. A nivel global, invertir 1,8 billones de dólares en resiliencia climática entre 2020 y 2030 , como especifica la Comisión Europea. Calvo y Más explican que la oportunidad de inversión existe, “pero activarla requiere transformar la ambición política y los marcos estratégicos en proyectos financiables, escalables y replicables”. En este sentido, resulta clave que estos proyectos tengan capacidad de movilizar inversión privada a gran escala. Además, subrayan que “esto implica avanzar de forma coherente en varios frentes: disponibilidad y uso de datos, planificación y gobernanza público-privada, marcos regulatorios e instrumentos financieros que faciliten la movilización de capital”. La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres recopila algunos proyectos llevados a cabo en todo el mundo en los que existe una colaboración público-privada de inversión y acción. Por otro lado, algunos de los puntos de inversión que recoge el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España son: EJEMPLOS REALES DE INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES EN ENERGÍA, AGUA Y CIUDADES. Existen casos concretos donde la resiliencia ya está protegiendo la economía y la sociedad: PRINCIPIOS DEL DISEÑO DE LAS INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES: TECNOLOGÍA Y NATURALEZA DE LA MANO. El diseño de la nueva generación de infraestructuras se basa en la integración de cuatro pilares fundamentales: Aquellas regiones y empresas que logren anticiparse y adaptar sus activos físicos obtendrán una ventaja competitiva decisiva en un mercado global cada vez más expuesto a la incertidumbre climática. PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES. Son sistemas diseñados para anticipar, resistir y recuperarse de eventos climáticos extremos o fallos operativos, garantizando la continuidad de servicios esenciales. Permiten reducir riesgos económicos, proteger activos estratégicos y asegurar el funcionamiento de sectores clave como energía, transporte o agua. La robustez se centra en resistir impactos, mientras que la resiliencia incluye adaptación, recuperación y mejora tras una crisis. Sí. Diversos estudios indican que cada dólar invertido en resiliencia puede generar hasta 13 dólares en ahorro en daños y costes futuros. Incluyen redes eléctricas inteligentes, parques inundables, sistemas de protección digital o infraestructuras energéticas adaptadas a fenómenos extremos. Artículo y foto de BBVA
May 25, 2026